La vid viva más antigua que se conoce hoy en día tiene más de 400 años y se encuentra en la ciudad de Maribor en Eslovenia. Es de una rara variedad tinta llamada Žametovka y aún produce alrededor de 70 libras de uvas al año. Ha sobrevivido invasiones, fuegos, plagas y hasta bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.
Una planta se considera “vid vieja” cuando tiene más de 25 años. A medida que la vid envejece, disminuye el número de uvas que produce, pero aumenta la concentración de compuestos de sabor. Aunque producen menos fruta, algunos enólogos prefieren estas vides porque requieren menos mantenimiento y los vinos tienden a tener un sabor intenso con taninos sedosos.
¿Quieres probar la historia en tu copa? Explora nuestros vinos de vides viejas.
Autor: Maytte Rivera